Terapia ocupacional adultos

Terapia ocupacional dirigida a adultos

En este caso, nuestros esfuerzos van destinados a todos aquellos adultos que, debido a un daño neurológico (afectación del sistema nervioso central, es decir, cerebro y médula espinal), su participación y desempeño en su día a día, se ha visto alterado. Por tanto, nuestra práctica va dirigida a la prevención, el mantenimiento, la rehabilitación, la reeducación o la compensación de las capacidades que se han visto afectadas; potenciando siempre sus capacidades, con tal de fomentar su autonomía y participación en las actividades diarias, que son significativas para ellos. Para ello, es fundamental potenciar las funciones motoras, cognitivas, sensoriales y perceptivas, que se han podido ver afectadas tras la lesión; con especial énfasis en la recuperación de la funcionalidad de la extremidad superior.

Trabajamos basándonos en la neurorrehabilitación, proceso activo encargado de preservar las capacidades ya existentes, recuperación o compensación de habilidades perdidas y aprendizaje de nuevas destrezas. Se basa en la plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro para recuperarse, reestructurarse y adaptarse a nuevas situaciones. Son varias las técnicas empleadas en la neurorrehabilitación, pero es importante elegir la más adecuada para cada caso. Por ello, es importante tener en cuenta variedad de factores, tales como el entorno familiar, la situación socioeconómica, las creencias y valores de la persona, sus intereses y preferencias, o el estado emocional en el que se encuentra; para establecer un proceso terapéutico adaptado a sus necesidades, junto con la persona, y si es necesario, con la familia también.

A la hora de planificar nuestra intervención, desde Voltereta, nos basamos en aquellas actividades significativas para la persona, a las cuales otorga valor; por ello, involucramos activamente a la persona en su propio proceso terapéutico. Como terapeutas ocupacionales, brindamos oportunidades a la persona para potenciar sus capacidades, pero debe ser el propio individuo, con sus intereses y valores, quien oriente el proceso terapéutico hacia lo que él realmente quiere hacer con su vida. El objetivo principal es el bienestar de la persona y conseguir una mayor calidad de vida.

En este proceso, implicamos también a la familia, ya que, forma parte de la vida de la persona, y puede ser una pieza clave para favorecer su participación en las actividades diarias, redefinir nuevos roles y reorganizar la estructura familiar.

Desde la Terapia Ocupacional, ofrecemos:

Desde Voltereta se ofrece atención en nuestro propio centro, o en el domicilio de la persona. Consideramos importante realizar intervención en su entorno natural, ya que es el espacio en el que normalmente desempeña sus actividades diarias.

Un tratamiento global que abarca el área funcional, motora, sensorial, perceptiva y cognitiva.
Asesoramiento y acompañamiento a la persona, la familia y si fuera necesario, al/la cuidador/a.
Adaptación del entorno.

Área Funcional

Entrenamiento y/o reeducación de las actividades de la vida diaria (vestido, alimentación, movilidad funcional, cuidado personal, cuidado del hogar, preparación de la comida, …)

Cuando una persona sufre un daño neurológico, es posible que la participación en estas actividades, se vea afectada. Desde Voltereta procuramos que la persona logre el máximo nivel de autonomía en el desempeño de sus actividades diarias. Se realiza una valoración del grado de participación que la persona mantiene en el desempeño de estas actividades, que resultan significativas para ella. Una vez realizada, se ofrecen aquellas estrategias que mejor se adaptan a la persona. Si es necesario, se asesora sobre productos de soporte que pueden favorecer y facilitar su participación.

Área Motora

Cuando se produce un daño neurológico, son varias las alteraciones motoras que pueden manifestarse, que limitan el nivel de independencia en las actividades de la vida diaria. Entre ellas se encuentran las alteraciones del tono muscular, de la postura, hemiparesia, hemiplejia, movimientos involuntarios, movimientos descoordinados, trastorno del equilibrio, o pérdida de la motricidad fina y gruesa.

Desde Voltereta se realiza una valoración inicial de la persona para conocer su capacidad motora, y de esta manera, poder establecer el plan terapéutico que mejor se adapte a sus necesidades y a la situación de la persona.

Área Sensorial

Dependiendo de la zona del cerebro que se vea comprometida en la lesión neurológica, puede verse alterado el procesamiento de la información sensorial. Todos los sistemas sensoriales pueden verse afectados, pero el más perjudicado suele ser:

  • Sistema somatosensorial: el cual nos proporciona información sobre el medio exterior y nuestro propio cuerpo. Interviene en un adecuado funcionamiento de la motricidad fina, de la coordinación de los movimientos del cuerpo y del planeamiento motor, y facilita crear un correcto esquema corporal, entre otras funciones.

Son varias las secuelas sensitivas que se pueden derivar de una lesión neurológica; entre ellas destacan una baja conciencia corporal, sensación aumentada o disminuida del estímulo táctil, la hemianopsia (pérdida de la visión en la mitad de los dos campos visuales de ambos ojos), o la diplopía (visión doble o percepción de dos imágenes de un mismo objeto).

Es importante, realizar una adecuada valoración del área sensorial, para seleccionar la técnica de neurorrehabilitación más apropiada en el caso de presentar alguna alteración sensitiva.

Área Perceptiva

La percepción es un proceso dinámico, que nos permite recibir los estímulos del medio a través de los sentidos, transformándolos en un concepto con significado para la persona.
Una alteración del área perceptiva puede provocar dificultades en el reconocimiento de objetos o del entorno, a través de las distintas modalidades sensoriales, conocidas como gnosias (estereognosia, prosopagnosia, gnosia visual, …). Dentro de las secuelas en el área perceptiva también se encuentran las alteraciones visuoespaciales, las cuales engloban todas las capacidades relacionadas con la ubicación en el espacio; y la heminegligencia, en la cual la persona que la sufre es incapaz de prestar atención a una región del espacio (izquierda o derecha).
Es muy importante tener en cuenta las alteraciones en el área perceptiva, a la hora de establecer un pan terapéutico y proporcionar las estrategias adecuadas; para ello es imprescindible realizar una correcta valoración.

Área Cognitiva

Son muchos los aspectos incluidos en esta área, pero entre las alteraciones más comunes, tras una lesión neurológica, destacan:

  • Dificultades de memoria.
  • Escasa conciencia de las propias limitaciones.
  • Alteraciones atencionales.
  • Disfunción de las funciones ejecutivas (planificación, toma de decisiones, organización, flexibilidad cognitiva, establecimiento de metas, …)
  • Disminución de la velocidad del procesamiento de la información.
  • Apraxia, definida como la alteración del control voluntario de los movimientos intencionales.

Como en el resto de áreas, es importante realizar una exhaustiva valoración para conocer el perfil cognitivo de la persona, y desarrollar adecuado plan terapéutico.

Asesoramiento y acompañamiento

Es importante realizar un adecuado asesoramiento, tanto al propio individuo como a la familia, aportar información completa ajustada a las necesidades de la persona en cada momento. Información relacionada con el enfoque terapéutico, relacionada con la lesión, los déficit, las fortalezas y la repercusión en su participación, información sobre la evolución, estrategias específicas de actuación y manejo adecuado desde cada área.

Adaptación del entorno

Tras la lesión neurológica es probable que el entorno físico más próximo de la persona, presente una serie de limitaciones y barreras arquitectónicas, que limiten su participación en las actividades diarias que habitualmente lleva a cabo. En este caso, es importante, aplicar un abordaje compensatorio, a través del cual el entorno es el que se adapta a las limitaciones de la persona, incrementando de esta manera sus posibilidades de participación en las actividades de la vida diaria.
Desde Voltereta, nos desplazamos al domicilio, donde se realiza una valoración del entorno. Posteriormente, se ofrece asesoramiento de las adaptaciones para el entorno y los productos de apoyo, más adecuados y necesarios para facilitar la participación, y mejorar así, su calidad de vida.

¿A quién puedo ayudar?
Traumatismo craneoencefálico
Accidente cerebrovascular
Tumores cerebrales
Infecciones que afectan al cerebro
Parkinson
Alzheimer
Esclerosis lateral amiotrófica
Esclerosis múltiple
Otros
Demencias (demencia vascular, demencia con Cuerpos de Lewy, demencia frontotemporal, demencia mixta, …)